El vino, el saber y el aprender¿Para qué?
- Walter Sales

- hace 1 día
- 2 min de lectura
Podría decir que el vino siempre ha estado ligado a mi vida. Haber nacido en una región vitivinícola y crecer viendo a mis padres y abuelos comprar vino en damajuana no son simples anécdotas: son parte de mi historia.
A lo largo de los años fui acumulando recuerdos afectivos relacionados con el vino. Conocí a mi esposa compartiendo una botella de espumoso (yo lo llamaba “champagne”). Recibí una promoción laboral después de un brindis corporativo con un Rioja (para mí, en ese entonces, “vino tinto español”). Viajé por países de tradición vitivinícola como Italia, estuve en la cuna de los Supertoscanos y aun así solo bebí vino frizzante y un Chianti que ni siquiera era Classico. Viví varios años en la tierra de los Wine Masters, sin tener idea de qué se trataba. Celebré comprando vinos de Pauillac y Pomerol, entre otras tantas regiones de Francia, sin conocer realmente lo que encerraban esas botellas: no solo su sabor y calidad, sino su espíritu, su historia y su tradición. Y podría seguir con historias como éstas.
¿Por qué cuento todo esto? Porque después de mucho tiempo entendí que no bastaba con “saber” qué es el vino. Era hora de “conocerlo” de verdad. Por eso me inscribí en la Escuela Peruana de Sommeliers, en el programa de Sommelier y Catador Profesional. Yo, que creía que sabía de vinos, descubrí que en realidad conocía muy poco.
Apenas hemos terminado el primer ciclo y ya he aprendido sobre viticultura, vinicultura, servicio, Francia, Italia, y he adquirido nociones de cata y maridaje (aún falta la parte formal). Y todavía quedan tres ciclos más. Puedo decir, sin exagerar, que esta es una de las experiencias más útiles y enriquecedoras que he vivido. Por motivos laborales nunca me había dado el tiempo para dedicarme a una de mis pasiones de toda la vida.
Hoy, cuando voy a comprar vino, ya no me mareo frente a las góndolas ni dependo del personal de tienda (que, naturalmente, está ahí para vender). Ahora puedo elegir lo que quiero, o al menos algo muy cercano a ello.

Entonces, si el título de este artículo te despertó curiosidad y también te has preguntado “¿para qué?”, mi respuesta es simple: para no perderte la experiencia de vivir el vino. Ya sea en una ocasión especial, en un almuerzo de fin de semana o mientras visitas una nueva ciudad.
Como todo en la vida, estudiar y aprender formalmente sobre vinos hace que las experiencias se vivan de otra manera: más intensas, más bellas, más enriquecedoras.
Si lo estás pensando, mi sugerencia es que no lo pienses demasiado. Inscríbete en el próximo Curso de Sommelier, Especialización o Certificación. Verás cómo cambia tu relación con el vino. Te lo digo porque la mía ya está cambiando, y aún no termino.
Te deseo suerte y que sigas estudiando aquello que te apasiona, como a mí el vino.
Walter Sales Navas
Sommelier (estudiante) - Millésime 2026




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